Juan Pablo II acompañado de Nicolás Leoz
La historia detrás del pontificio más recordado de la iglesia católica

A 100 años del nacimiento de Juan Pablo II, el Papa futbolista

Internacional

Es uno de los rostros más conocidos  del siglo XX y una de las personas más influyentes de los últimos 50 años. Para el mundo moderno, Juan Pablo II es sinónimo de fe y moralidad, pero también de una persona siempre ligada al deporte.

La historia de Karol Jozef Wojtyla inicia en Wadowice (Polonia) el 18 de mayo de 1920 y desde muy joven quedaría solo tras la muerte de sus padres. Como seminarista, Wojtyla era conocido por ser una persona muy afín a la actividad física destacando el esquí, remo, escalada y el fútbol. Justamente el deporte rey lo había hecho destacar en su época juvenil como portero amateur del MKS Cracovia, equipo del cual también era hincha.

EL VERANO DE LOS TRES PAPAS

Su formación eclesiástica inició durante la invasión soviética a Polonia en la Segunda Guerra Mundial, llegando incluso a ser detenido por el régimen de Stalin y salvando de milagro su vida.

En Agosto de 1978, el papa Pablo VI fallecería fugazmente de un infarto al miocardio. Ya como cardenal, Wojtyla sería parte del cónclave que elegiría como sucesor a Juan Pablo I, pero su pontificado no duraría más de 30 días debido a su muerte en similares condiciones al antecesor.

Así, en menos de dos meses, la iglesia católica debía elegir a su tercer papa. El 16 de Octubre de 1978 Karol Wojtyla era elegido como máximo pontífice de la iglesia católica, eligiendo el nombre de Juan Pablo II en honor a su antecesor. A este hecho cronológico se lo conoce en la iglesia moderna como «el verano de los tres papas».

EL DEPORTE COMO ESCUELA

Durante su vida de sacerdocio, Juan Pablo II promovió siempre la práctica del deporte y durante 120 discursos resaltó sus virtudes. Organizó varios partidos entre hebreos y judíos para unir a las sociedades e incluso participó activamente como portero en estos partidos.

Finalizados los encuentros, siempre solía unir a todos en una oración y una reflexión sin importar el bando ganador. En una de esas ocasiones, sostuvo:

“El deporte como escuela de virtudes, es fundamental en la formación del hombre y de una civilización de amor”.

Ya como máximo pontífice de la iglesia, participó de múltiples eventos deportivos. Tras su fallecimiento en 2005, su entorno confesó que el esquí y el fútbol fueron sus grandes pasiones. De hecho, siempre trató de ir a esquiar para relajarse y fue nombrado por el Barcelona como socio honorario.

UN «ESCORPIÓN» PARA JUAN PABLO

Una de las anécdotas deportivas más recordadas en el Vaticano tiene como protagonistas a Juan pablo II y el portero colombiano René Higuita.

Iniciaba el nuevo milenio y la iglesia declaraba el año 2000 como época de jubileo para los deportistas. Una de las actividades programadas por la santa sede incluía el invitar a personalidades del mundo del deporte a una reunión privada con el papa. En ese entonces Colombia tenía como Embajador en Roma a Guillermo Escobar, quien contó que recibió una solicitud poco común para este evento:

“(Higuita) me envió su polera y me pidió que haga lo imposible por incluirlo en ese evento. Yo le expliqué que trataría de incluirlo, pero que la organización era netamente del Vaticano”

Evidentemente, la lista estaba copada de nombres estelares, pero al tratarse del protagonista del Escorpión en Wembley (1995), la organización accedió a incluirlo. Ya en presencia de Juan Pablo II, Higuita confesó sentirse muy emocionado, pero no esperaría recibir un pedido muy fuera de lo común.

“(Juan Pablo II) me recibió en su despacho y me invitó a pasar al patio trasero. Ahí me pidió que vuelva a hacer el Escorpión para él y lo repetimos varias veces. Quedé muy emocionado más aun cuando me contó que él también era arquero en su juventud”.