El clásico hondureño fue una tragedia
El partido entre Olimpia y Motagua se suspendió por los incidentes

El clásico hondureño fue una tragedia

Internacional
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Cristhofer Ojopilunes, 19 de agosto de 2019

Cuatro personas resultaron muertas y una docena heridas, entre ellas tres jugadores, por los graves disturbios registrados este sábado en Tegucigalpa, Honduras, previo al clásico entre Motagua y Olimpia, que debió ser una fiesta para el fútbol hondureño, pero terminó en una tragedia.

Todo comenzó con el ataque de la barra brava del Olimpia al autobús del Motagua. Sucedió cuando el bus se disponía a ingresar al escenario deportivo para disputar la quinta jornada del torneo Apertura, que terminó suspendida.

En el ataque resultaron heridos, alcanzados por fragmentos de cristal, el defensa paraguayo Roberto Moreira, el portero argentino Jonathan Rougier y el lateral hondureño Emilio Izaguirre; todos jugadores del Motagua.


El ataque al bus del Motagua generó mucha confusión alrededor del estadio y fue allí que comenzó el disturbio. Grupos de ambos equipos, se enfrentaron en batallas campales, en la cual fallecieron tres personas.

Las imágenes del suceso muestran como hinchas del Motagua golpeaban con palos y piedras a dos personas que estaban tiradas sobre el suelo.

La prensa de ese país señala que la Policía hondureña reconoció que fueron sorprendidos y que no se esperaban la agresión al bus del Motagua. El Presidente de Olimpia aseguró que el acceso no se desbloqueó con la rapidez necesaria para que el bus no sea agredido.

Mientras ocurrían los disturbios fuera del estadio, reinaba la incertidumbre de la gente que se encontraba en las graderías del Estadio Nacional. Ahí estaba parte de la barra brava de Olimpia que se encontraba sancionada, por ello cerraron la curva en la que normalmente se situaban. Fue a causa de eso que los radicales se mezclaron en la tribuna en las que se encontraban aficionados de ambos equipos que convivían con total normalidad.

Sin embargo, luego de los disturbios fuera del estadio y por el gas lacrimógeno se abrieron las puertas hacia la cancha y allí la barra aprovechó el momento para agredir a los aficionados del Motagua. La situación se salió de control.


De igual manera en el país centroamericano señalan que la tardía suspensión del partido generó más caos y descontrol en el estadio, pues continuaba ingresando la gente al escenario deportivo.

Por todo lo sucedido, el Motagua señaló que es “reprochable y lamentable” el ataque y pidió que la acción, sea “sancionada duramente por las autoridades correspondientes”.

Finalmente, la Ministra hondureña de Comunicaciones, María Andrea Matamoros, lamentó el incidente y dijo que es “responsabilidad de todos, periodistas deportivos, medios de comunicación y aficionados hacer un llamado a la calma y respeto a las autoridades”.