Hubner, Bendeck y Burgoa: los tres mosqueteros bolivianos del camino Londres-Mexico de 1970
Se cumplen 50 años de una travesía inigualable que tuvo al equipo boliviano como protagonista

Hubner, Bendeck y Burgoa: los tres mosqueteros bolivianos del camino Londres-Mexico de 1970

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Abraham Afcha I Twitter: @abrahamafcha
Abraham Afcha I Twitter: @abrahamafchamiércoles, 27 de mayo de 2020

Un 27 de mayo de 1970 se ponia fin a una experiencia tan magnifica como loca, con tintes especiales, pero con una dosis de atrevimiento y adrenalina que conllevó 38 días de carrera, cruzando dos continentes y más de 20 países.

El Rally Mundial Londres-México 1970 reunió a más de 100 corredores que salieron un 19 de abril desde el mitico Wembley y llegaron un 27 de mayo al estadio Azteca. En esa lista de aventureros aparecieron tres bolivianos quienes dejaron el nombre del país en alto, no solo por completar la carrera, sino por su clasificación final: Dieter Hubner, Willy Bendeck y Jorge Burgoa.

Los tres mosqueteros del camino que a bordo de un BMW, rotulado con el numero 29, salieron desde Londres y llegaron hasta Ciudad de México, dejando en el camino ciudades como Munich, Viena, Sofía, Belgrado, Budapest, Génova, Lisboa, Rio de Janeiro, Buenos Aires, Montevideo o Santiago de Chile, por nombrar solo algunas.

El Rally Mundial saliendo de Londres.

Salieron más de 100 autos, llegaron solamente 23. Entre ellos, el 29 del equipo boliviano, quien logró la mejor clasificación continental, ubicándose en el puesto 13.

«Recordar esa competencia me da sueño, porque luego de terminar la carrera lo único que quería era dormir», rememora entre risas Dieter Hubner en Deporte Total.

Y no es para menos, fueron 38 días de desgaste total, cruzando caminos de tierra y pavimento, que pusieron a prueba la integridad física de todos.

Una carrera inigualable que estuvo a punto de terminar

Aunque los tres pilotos bolivianos pudieron completar y llegar a México, hubo par de ocasiones en las que la travesía estuvo a punto de terminar.

«Nos equivocamos en un lugar en Italia, donde perdimos mas de dos horas de tiempo y por poco no nos clasificábamos. Pudimos lograr el retorno de la ruta y cumplir la etapa», cuenta Hubner al momento de recordar el primer episodio incómodo en la travesía.

El segundo tuvo que ver con problemas mecánicos, una vez que pisaron suelo sudamericano. Afortunadamente, pudieron reparar el BMW y seguir adelante, pero otra vez estuvieron caminando en la cornisa.

«Tuvimos también un problema de embrague en la etapa entre Buenos Aires-Santiago. Menos mal que lo pudimos componer y llegar», cuenta el que fuera posteriormente presidente de la Federación Boliviana de Automovilismo.

Las peripecias no solo fueron mecánicas, pues cuando pasaban por Portugal tuvieron que internar de emergencia a Willy Bendeck, debido a un cuadro de deshidratación que sufrió el apasionado piloto boliviano.

«Aqui no hay capitán, todas las decisiones la tomamos en conjunto»

Bendeck, Burgoa y Hubner compartieron 27.500 KM juntos, a lo largo de 38 días de trayecto. La exigente carrera obligó a ejecutar un plan para que todo saliera lo mejor posible, teniendo cada uno distintas responsabilidades.

«Manejábamos los tres, llegamos a un acuerdo en el que las etapas de velocidad los corriamos Willy y yo y los enlaces los hacia generalmente Jorge Burgoa», señala Hubner, antes de revelar un episodio que marcó la relación de los tres conductores.

Los tres mosqueteros del camino debían lidiar con el stress y desgaste de la carrera, todos enmarcados bajo distintas personalidades. El más apresurado era siempre Bendeck, a quien le gustaba tomar decisiones, a lo que Hubner le puso un frenazo.

«Willy se autonombro capitán del equipo y le dije que aquí no había capitán ni nada, que esto lo haríamos entre los tres, que todo lo íbamos a consultar y ponernos de acuerdo en la planificación y así se hizo. Al final se tranquilizo», suelta el campeón nacional de automovilismo en estos 50 años de la travesía que hizo junto a sus dos compañeros de ruta.

El cariño de la gente en Bolivia

Dueter Hubner recuerda que en cada tramo que cumplían, siempre había números espectadores esperando el arribo de los pilotos, buscando transmitir su alegría y apoyo a cada cuota de esfuerzo que realizaban después de cumplir etapas exigentes.

Sin embargo, hay dos momentos especiales que Hubner guarda con mucho cariño: el trayecto por Bolivia y la llegada a Ciudad de México.

«Es inolvidable cuando pasamos por Bolivia, la cantidad de gente que se reuníaa para ver la carrera era impresionante», manifiesta 50 años después el piloto.

Pero no solo era ver a los pilotos, era ver al equipo boliviano pasar por la ruta, desde la entrada al país hasta la salida. Era tanta la emoción que Hubner confiesa que el ganador del Rally Mundial, el finalndés Hannu Mikkola, les decía decia que iban a ser los próximos presidentes de Bolivia.

«El recibimiento de La Paz y en Oruro fue nunca visto. Yo muy contento de poder dar esa alegría al pueblo boliviano», recuerda con una sonrisa el piloto nacional, trasladándose al cumplimiento de la etapa de velocidad Villazón-Potosí, la cual recuerda que se hizo en horario nocturno.

Fiesta boliviana en el Azteca

De esos recibimientos especiales, el corredor también recuerda con mucho cariño el momento en el que finalmente llegaron a Ciudad de México y entraron al estadio Azteca para ponerle fin a la competencia.

El auto 29, el de los bolivianos, arribaría en el puesto 13 de la competencia general, la cual solo completaron 23 autos. El BMW amarillo tuvo el honor de ser el coche americano mejor clasificado en toda la competencia.

El BMW amarillo de Hubner, Bendeck y Burgoa en el paso por Bolivia.

Ese momento fue reconocido por los centenares de bolivianos que estaban en suelo mexicano, quienes montaron una fiesta aparte cuando vieron cruzar la meta a Bendeck, Hubner y Burgoa.

«Todos los residentes bolivianos en México estuvieron ahí viéndonos, creo que fuimos los pilotos que mas gente lo recibió en México», rememora con cariño Dieter Hubner, en las Bodas de Oro de una travesía insuperable.

Pasaron 50 años de una carrera especial, un rally que quedó marcado en la historia del automovilismo mundial y en la que tres pilotos bolivianos se animaron a protagonizarla con éxito. Su recorrido queda en la memoria de todos los que ven fotografías o vídeos de archivo de ese BMW amarillo, rotulado con el número 29, que se lanzó a conquistar la ruta que enlazó dos continentes, a través de 27.500KM en 38 días. Una travesía única.