Dailer Gutiérrez y su curiosa historia como portero de emergencia
En el 2001, Real Potosí tenía que ganar un partido clave y el defensor tuvo que ir al arco

Dailer Gutiérrez y su curiosa historia como portero de emergencia

Real Potosí
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Abraham Afcha I Twitter: @abrahamafchamartes, 14 de abril de 2020

¿El portero nace o se hace? Hay distintas respuestas en base a esta interrogante, pero lo cierto es que a veces el golero se hace en un tiempo record y de forma improvisada.

Y no, no estamos diciendo que sea lo habitual, pero si que en algunos momentos, los partidos obligan a tomar decisiones rápidas, basadas un poco en la improvisación.

No han sido pocos los jugadores de campo que se tuvieron que poner los guantes de emergencia, debido a que el portero titular lo expulsan o se lesionan y ya no quedan más cambios. Ahí es el momento en el que los jugadores deben cumplir un rol no habitual, en beneficio del equipo.

Esto lo vivió Dailer Gutiérrez en Real Potosí durante el año 2001. El defensor vivió en carne propia lo que es ser portero, en un partido que era clave para el equipo lila, el cual buscaba meterse en el hexagonal final para luchar por un cupo a la Copa Libertadores de ese entonces, algo que conseguiría posteriormente.

«Íbamos perdiendo 2-1 y en el segundo tiempo ya no teníamos mas recambios, a Marcos Salamanca lo expulsan y no había tiempo ni para pensarlo. Fui al banquillo, le pedí los guantes a Gustavo Motta y me fui al arco», cuenta Gutiérrez que hoy por hoy continúa su formación como técnico de fútbol.

El potosino recuerda ese pasaje del partido como un hecho muy anecdotico, en donde no había tiempo para consultar o pensar que decisión se iba a tomar tras la expulsión de Salamanca. Simplemente, era tener la personalidad suficiente para cumplir otro rol.

«Fue una improvisación, pero no había otra cosa que hacer. El profe Galarza (técnico de Real Potosí en ese entonces) me dio las indicaciones y me puse los guantes. Yo no tenía mucho que perder entrando al arco», relata Gutiérrez al momento de rememorar el hecho.

«No fue nada planificado, todo fue improvisado. Algo teníamos que hacer porque además era un partido que teníamos que ganar, porque sino teníamos que jugar con mayor obligación ante Mariscal Brown en La Paz, buscando entrar al hexagonal final», apunta Gutiérrez cuando vuelve a repasar ese partido.

Guabirá quiso sorprenderlo, pero no pudo

Como relata Gutiérrez, Real Potosí estaba abajo por un gol cuando ocurrió la historia que guarda con cariño el jugador. La necesidad marcaba el juego del equipo Lila, que debía remontar para conseguir su boleto al Hexagonal Final.

Con esas características, Dailer Gutiérrez tomó la voz de mando del equipo desde el arco y mandó a sus dos centrales para arriba, para inundar de pelotazos al cuadro montereño, buscando conquistar los puntos.

No obstante, el cuadro azucarero sabía que al frente  iba a tener espacios para buscar ampliar la ventaja y los iba a buscar aprovechar ante un portero circunstancial. Lo que no sabía Guabirá es que el hombre que se puso los guantes tenía noción de golero.

«Guabirá pensó que yo estaba en las nubes, pero en mi niñez yo atajé en los torneos de barrios y tenía sabía de qué iba el puesto. Tuve varias intervenciones, me pateaban de todo lado y hasta tuve un par de intervenciones importantes», recuerda Dayler, que al final del partido salió cargado entre hombros por sus compañeros.

El final de la historia fue feliz para Gutiérrez y todo el elenco de Real Potosí, que en un infartante compromiso pudo remontar el encuentro y conseguir el boleto al Hexagonal Final, en donde a la postre obtendría el pasaje para la Copa Libertadores 2002.

«Fue muy emocionante, cuando terminó el partido me fui al banquillo y estaban todos emocionados, tanto que el Profe Galarza estaba desmayado. Es un recuerdo muy lindo que tengo de mi carrera como profesional», comentó el hombre que hoy está en Potosí junto al cuadro de Stormers San Lorenzo, mientras culmina su preparación como técnico de fútbol profesional.