La historia de vida de Víctor Hugo Hurtado en su última entrevista
Un puntero izquierdo del campo que cambió la biología por el arbitraje

La historia de vida de Víctor Hugo Hurtado en su última entrevista

Fútbol
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Jose Miguel Arevalolunes, 20 de mayo de 2019

Con una sonrisa permanente, Víctor Hugo Hurtado respondió a todas las preguntas que los periodistas Alex Machaca y Eduardo Sanabria de Radio Urbana le formularon entre las 18.15 y las 19.00 del viernes 17 de mayo. Con mucha cordialidad, sencillez y apertura, el árbitro contó algunas historias de su vida, la que se apagó fulminantemente dos días después, mientras hacía lo que más amaba: dirigir un partido de fútbol.

Del campo cruceño al trópico cochabambino

Hurtado empezó por contar que no nació en Cochabamba, sino en Yapacaní, en el departamento de Santa Cruz, pero que el trópico cochabambino, y la Asociación Cochabambina de Fútbol le abrieron las puertas de par en par a su profesión.

«Represento en el arbitraje a Cochabamba. Soy cruceño nacido en Yapacaní provincia Ichilo. Criado hasta mis 15 años en el campo, vengo del campo de familia humilde. Mi papá vive en Cochabamba, mi mamá falleció cuando tenía 4 años».

Los sueños de un puntero izquierdo frenados por una lesión

Como todos los amantes del fútbol, Hurtado se vinculó directamente con el deporte como jugador, pero una lesión en la rodilla le obligó a tomar otro camino, en absoluto alejado de su pasión.

«Siempre fui fanático del fútbol, inculcado por mi padre que es amante del fútbol. Llego al arbitraje desde que tuve una lesión en la rodilla (meniscos y ligamentos) a los 18 años. Me lesioné en el trópico de Cochabamba, en Irivirgarzama, la mayoría ahí me conoce, otros me dicen que soy chapareño (ríe). Salí bachiller ahí, en el colegio Toribio Claure, en un pueblito a 40 minutos de Ivirigarzama. Yo jugaba de puntero izquierdo. Mi hermano menor era derecho, entonces ambos hermanos jugábamos por las puntas».

«Yo jugaba en el equipo del colegio, como no podía jugar y ahí no habían árbitros, cada delegado tenía que dirigir un partido, me dijeron, ‘como tú no juegas, diriges’«.

Sin formación pero con mucha personalidad

Hurtado contó cómo el carácter y personalidad que mostraba le abrieron el camino a una actividad para la que no estaba formalmente preparado, pero sí estaba listo.

«Esa época yo trabajaba y estudiaba. Un jornal en el campo costaba Bs.20 por día, trabajando cinco días de sol a sol ganabas Bs.100 por semana. Yo arbitraba, empíricamente, pero lo hacía bien, tenía carácter y me hacía respetar. Luego se acercaba otro equipo y me decía ‘Hurtado, arbitrámelo a mi equipo más, te vamos a pagar’. Me pagaban Bs.20 por partido, entonces en un domingo ganaba lo mismo que en una semana, era maravilloso para mí. Así me convertí en árbitro de la zona. Todavía tengo el cartón con el que me premiaron por ser el mejor árbitro, sin ser árbitro. Eso fue el 2005″.

Un estudiante entre la biología y el arbitraje
Hurtado quiso estudiar biología, pero su camino era otro 📸Facebook

«Nunca pensé en ser profesional, yo quería estudiar en la semana y el fin de semana arbitrar y ganarme unos pesitosLlegué con una beca a estudiar en la (Universidad Mayor de) San Simón para estudiar licenciatura en biología el 2009. Yo seguí arbitrando en las ligas de la zona sur (ligas amateur). Cuando llegué a Cochabamba ni si quiera pensé en arbitrar. Pero yo vivía al frente de la cancha ‘Copacabana’ y mi vecino era árbitro, entonces él me invitó. El presidente del Club Ayacucho, que representa a la zona sur, me vio dirigir y me dijo que vaya a la Asociación, que allá haría carrera». Más adelante, Hurtado contó que no pudo terminar la carrera de biología.

La emoción del primer partido… aún sin graduarse

La firmeza con la que Hurtado dirigía llamó la atención de los responsables de asignar los arbitrajes. Fue tal el nivel que mostró el juez, que nadie se dio cuenta que aún no se había graduado del colegio de árbitros.

El fútbol cochabambino le abrió el camino en el arbitraje 📸Facebook

«En esa época había mucha escuela y había mucho nivel en la sub 19. Dirigir un Wilstermann – Enrique Happ o dirigir un Pelota de Trapo – Wilstermann, donde jugaba Rodrigo Ramallo y muchos que ahora son profesionales, era como dirigir la Primera A. Yo me mostré en un partido de sub 19 Pelota de Trapo – Wilstermann, ahí estaba don Mario López, de la Comisión de Designación. Yo todavía dirigía al estilo pirata, guardando mi lápiz en la media (ríe). Al final se me acercó el señor López, me dijo que era bueno, que tenía personalidad y me corrigió algunas cosas. La semana siguiente me designaron sorprendentemente a un partido de la Primera B, sin haberme graduado. Estaba emocionadísimo, me compré camisetas nuevas y le empecé a agarrar cariño al arbitraje. Todavía tengo esa camiseta y las fotos de aquel partido…»

Un árbitro sincero y respetuoso
Hurtado siempre buscaba hablar con los jugadores 📸Facebook

Para Hurtado, el respeto hacia los jugadores era capital. El cochabambino -de cariño- además reconoció que los árbitros también se calientan.

«Yo siempre respeto a los jugadores. Pero al que se porte mal, yo soy el encargado de impartir justicia. Yo siempre trato de llegar al jugador, hay muchos jugadores que sí te entienden el mensaje. Soy sincero con los jugadores. Si pasa algún entredicho y se acercan a pedir disculpas al final del partido, nunca dejo a nadie con la mano extendida. El árbitro también está caliente. Tienes que ser el último en perder la cordura».

La experiencia de lucir la insignia FIFA

Hurtado fue árbitro internacional FIFA durante el 2017. Su objetivo para el 2019 era recuperar la insignia, que le fue retirada por temas que no terminó de comprender.

«Fui internacional el 2017. Me tocó ser el cuarto árbitro en dos ocasiones. Estuve en el Deportes Iquique con Guaraní en Calama y estuve en el Atanasio Girardot en el Atlético Nacional con el Barcelona de Ecuador. En la gestión que fui internacional hubo muchos comentarios. Incluso dijeron que yo pagué hasta $10.000 para comprar mi insignia FIFA. Yo siempre tuve la conciencia limpia de haber llegado donde estoy con esfuerzo y por haber dirigido buenos partidos. Pero luego llegó una comisión que no les gustó mi trabajo. Dirigí más de 12 partidos, según ellos no tuve buen rendimiento. Yo me preguntaba, si tenía bajo rendimiento ¿Por qué me designaban?».

Admiración por un colega
Hurtado junto a Orozco, a quien admiraba desde sus inicios 📸Facebook

El fallecido árbitro no ocultó la admiración por su colega Raúl Orozco, a quien veía desde la cancha cuando dirigía sus primeros partidos y su figura le parecía algo muy distante. «Raúl Orozco para mi es un referente. Yo cuando empecé a dirigir lo veía inalcanzable».

Uno de los peores momentos: la acusación de Blanco

El árbitro recordó un episodio amargo en su carrera, cuando el entonces presidente de Destroyer’s Robert Blanco (hoy vicepresidente de la Federación Boliviana de Fútbol en representación de la División Profesional) lo acusó de favorecer a Guabirá.

«El partido en si, no fue malo. Destroyer’s perdió y obviamente querían justificarlo con algo. El camarín de árbitros es al medio. Pero supuestamente el señor (Rafael) Paz pasó por ahí para subir a la tribuna. El señor (Robert) Blanco entró a golpear la puerta hasta el camarín y me empezó a insultar. Pero no pasó nada más».

Tan importante aprender como compartir lo aprendido

Hurtado veía con buenos ojos la presencia del VAR en el arbitraje y contó el valor que para él tenía el prepararse y compartir experiencias con el resto.

«En mi corta trayectoria, soy de actualizarme mucho y compartir mucho. Las veces que he salido a dirigir o algún curso, he vuelto a mi Asociación y comparto con los demás«.

La vida le dio el último pitazo a Víctor Hugo Hurtado, trágica y abruptamente, el domingo por la tarde a sus 32 años. El vacío que Hurtado deja en su entorno más cercano de seguro es grande; tan grande como las carencias que sufre el gremio de árbitros, que pagan por sus propios exámenes médicos, que no tienen un seguro de salud, que se les paga muy poco y que constantemente son insultados y humillados sin derecho a defenderse.

Las pinceladas de su vida, contadas en la entrevista bien lograda por los periodistas de Radio Urbana, y su sola expresión de una sonrisa perpetua, bastan para saber que detrás de un árbitro firme y con carácter, había una persona sencilla y de buenos valores.

Queda el consuelo, si este existe, de que Hurtado murió haciendo lo que más amaba: dirigiendo un partido de fútbol.

Mira la entrevista completa: