Messi y Argentina rompen su maldición
Brasil 0 - Argentina 1 I Final Copa América

Messi y Argentina rompen su maldición

Copa América
Abraham Afcha I Twitter: @abrahamafcha
Abraham Afcha I Twitter: @abrahamafchadomingo, 11 de julio de 2021

El 10 de julio de 2021 quedará enmarcado en la historia del fútbol como el día en el que Argentina celebró en el templo del fútbol brasileño, pero principalmente estará guardado como la jornada en la que Lionel Messi finalmente pudo romper esa maldición de no poder ganar nada con la albiceleste. La racha negativa se rompió para él y para su selección, y a partir de hoy, nadie le podrá reclamar al 10 argentino que nunca ganó nada con su país.

Para una selección como Argentina, pasar 28 años sin ganar una competencia a nivel de selecciones significa muchísimo, sobre todo después de cuatro finales (tres por Copa América y una de Mundial). Por eso la palabra desahogo tiene una nueva definición gráfica y esa estará representada por el grito de felicidad que exclamó Messi cuando el uruguayo Ostojich pitó el final del partido, desencadenando la algarabía de todo un equipo que fue a abrazar al astro argentino, quien al final del encuentro se echó al césped del Maracaná con las dos manos en la cara, activando un sinfín de emociones que se camuflaron entre sus lagrimas de alegría.

El triunfo albiceleste sobre Brasil se labró gracias a un gran esfuerzo colectivo, coronado por la sutileza de Ángel Di Maria al minuto 25, cuando tras un pase de 60 metros del todoterreno Rodrigo De Paul, el ‘Fideo’ quedó habilitado, miró cara a cara a Ederson y no se le ocurrió mejor forma de resolver que tirando por arriba del golero brasileño, marcando el único tanto de un partido que se jugó con dientes apretados hasta el final.

A puro sacrificio

Para llegar a esa imagen de Messi llorando de felicidad hay que rebobinar todo el cassete de una final que dejó un encuentro peleado de principio a fin, en donde los actores de reparto terminaron siendo los protagonistas.

El encuentro no tuvo la mejor versión de Messi y Neymar, pero si encontró un ENORME PARTIDO de nombres como Rodrigo De Paul y Leandro Parédes en la mitad de la cancha, batallando ante jugadores como Casemiro y Lucas Paquetá, desplegando una final que no fue maravillosa desde las opciones ofensivas, pero tuvo ese ‘no se que’ tan característico del fútbol sudamericano.

Di María celebra con Lautaro Martínez.

En esa paridad, solo hubo destellos para que Di Maria marcara su joya de gol y le permitiera a Argentina obtener una ventaja que no iba a desaprovechar, cercando a Neymar cada vez que este tenía la pelota y apartando del juego a cualquier otro elemento ofensivo de una ‘Canarinha’ que le faltó ingenio para salir del atolladero en el que quedó sumergido.

Enjaulados

Conforme pasaban los minutos, el partido iba teniendo el guión típico de una final que solo tiene un gol  de diferencia: el ganador se encierra para evitar sobresaltos, mientras que el que va perdiendo arriesga y apura para encontrar algún hueco que pueda aprovechar.

Sin embargo, Brasil no pudo con el cerrojo defensivo del equipo de Scaloni, y en la única que pudo sacar un remate, apareció el brillante de Emiliano Martínez, para aportar al campeonato con una atajada de lujo ante un violento remate de Richarlisson.

Los minutos finales fueron de arrebato por parte de Brasil, con más corazón que fútbol, con Neymar intentando salirse de la jaula de patadas, con Gabigol y Firmino peleando ante Otamendi, Tagliafico y Montiel, pero nada surtió efecto para evitar que el ‘Maracanazo’ se consumara.

Messi celebra con sus compañeros.

Messi pudo cerrar el partido tras un contrataque que él lideró, pero que no pudo definir correctamente ante la salida de Ederson, quien le dio una vida más a su equipo, pero que resultó inutil, pues el destino tenía marcado que Argentina celebrara su decimoquinto título en la Copa América, conquistado en suelo brasileño y poniendo fin a 28 años de sequía.

A los tres pitazos de Ostojich le siguió una fiesta de color albiceleste que se queda pequeña ante cualquier calificativo, con Messi como protagonista, sosteniendo una sonrisa que no sabíamos que podía ser tan grande, pues le faltaba este éxito.

En el fútbol no se habla de justicia, pero a partir de hoy, este deporte es un poco más justo con un hombre que en su cuarta final, cambió las lagrimas por sonrisa, coronando un gran rendimiento que mostró a lo largo de todo el torneo.

Messi y Argentina deseaban la Copa, el fútbol les debía una y, al final, tanta insistencia tiene su logro. Lio, puedes estar tranquilo.