Miedo al fracaso y errores técnicos, la herencia del torneo local a la selección en el último año
Los últimos 10 partidos de la selección y sus números

Miedo al fracaso y errores técnicos, la herencia del torneo local a la selección en el último año

Bolivia
Manuel Urquieta | Twitter: @KikaiScouting
Manuel Urquieta | Twitter: @KikaiScoutingviernes, 11 de octubre de 2019

La selección boliviana cosechó su 8va derrota consecutiva dentro de una racha de 12 partidos oficiales en una de las peores rachas de nuestra historia.

Este 13 de octubre se cumplirá exactamente un año desde nuestra última victoria, sobre la selección de Myamar (0-3). En ese entonces, Bolivia ocupaba el puesto 59 del ranking FIFA, mientras que hoy se estanca en el puesto 72.

Parece una broma, pero pese a tantas caídas nunca hemos podido aprender de nuestros errores. La más notoria debilidad de Bolivia es el juego a contra banda que el rival propone. Cuando el rival ataca por un lateral y cambia la dirección del balón hacia el otro flanco, termina llegando sobre arco boliviano con peligro el 79% de las ocasiones. Con este intenso déficit, no sorprende que 8 de los 22 goles en contra hayan llegado por centro pasados al segundo palo.

En la Copa América, nuestros rivales notaron que los centrales no dan garantías por su físico y dejan muchas ventajas por aire. Con esto en mente, el 56% de los goles recibidos llegaron en centros desde las bandas al corazón del área chica o a su segunda arista.

Lamentablemente, el debut de Jorge Arauz en el pórtico nacional no sería con buena estrella. Como sucedió con Lampe, Vaca y Cordano, un error de cálculo en salida terminó costando la apertura del marcador.

En lo que respecta al juego propio de Bolivia, las imprecisiones y la falta de preparación física fueron el común denominador de estas últimas presentaciones. No sorprende que la selección sea el reflejo de todo lo malo de nuestro torneo local. Por esa misma razón, la selección solo puede rendir durante 70 minutos, como gran parte de los clubes profesionales que la alimentan.

Y tal como sucede con las deficiencias físicas, los errores técnicos son también reflejados. Por ejemplo, seis de los 22 goles en contra nacieron por un mal pase en el medio sector, como Leonardo Vaca ante Japón. En ese partido, el cruceño perdió el esférico cerca del arco nipón y solo ocho segundos después la pelota era recogida dentro del arco boliviano.

Lo más preocupante de todo es que el “miedo al fracaso” parece haber dominado a la mente de nuestros jugadores. Cada ocasión de gol es una “papa caliente” que les quema los pies, obligándolos a decidir sobre la marcha una definición o un pase. Tristemente, muchos jugadores deciden ceder la ocasión a un compañero por el miedo a fallar y ser recriminados, mostrando también una falencia psicológica en su formación.