Pierna fuerte, alfileres y sacrificio: ‘El Indio’ Chávez recuerda el fútbol de otra época
Fajador de experiencia, el tarijeño rememoró sus particulares historias en el fútbol boliviano

Pierna fuerte, alfileres y sacrificio: ‘El Indio’ Chávez recuerda el fútbol de otra época

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Abraham Afcha I Twitter: @abrahamafchadomingo, 3 de mayo de 2020

Amable, conversador, fanático del mate y con una memoria intacta. Así está Félix ‘El Indio’ Chávez, quien recientemente compartió a distancia en el programa El Selfie de Radio Monumental Bolivia, rememorando su época de futbolista.

En su momento, defendió la camiseta de Chaco Petrolero, Guabirá, Municipal, Always Ready, Independiente Unificada de Potosi, San José y Blooming, además de vestir la camiseta de la selección nacional.

Con Chaco Petrolero jugó 10 temporadas, convirtiéndose en un referente, mientras que luego probó la gloria con Guabirá, con quien salió campeón en 1975, en el único campeonato del cuadro azucarero.

Hoy reside en Santa Cruz y aunque lamenta que el entorno del fútbol se haya olvidado de él, está tranquilo, preparando mate tres veces al día y disfrutando con su familia durante la cuarentena. «No salgo de la casa, siempre estoy aquí. Nadie sabe que vivo en Santa Cruz», comenta ‘El Indio’, mientras esboza una sonrisa porque lo convocaron para recordar una etapa que él guarda con mucho agrado.

El Zurdito al que le vaticinaron que iba a ser bueno

Como la mayoría de los futbolistas, los inicios para Chávez no fueron fáciles. Originario de Sanandito, localidad de Tarija, cuenta que se iba a jugar a la pista de Yacimientos Petroleros en Yabucoa, pues su padre era vigilante de la empresa.

«Los trabajadores jugaban en la cancha de Chaco y nos sacaban y nos mandaban a la pista y ahí jugábamos, descalzos, con dos barriles de portería», relata Chávez, al contar sus inicios en el fútbol.

Un día, estaban haciendo captaciones de talento para el equipo de Chaco Petrolero y ahí fue que Félix vio la oportunidad para intentar jugar al fútbol, pero no fue sencillo, pues como comenta el ex futbolista, solo «llevaban a hijos de los jefes».

Con Chaco Petrolero, Chávez jugó por 10 temporadas.

«Me puse a llorar, le dije que quería ir a jugar a Chaco.  Rogué y me aceptaron, me fui con unos zapatos grandes que eran de mi hermano», rememora ‘El Indio’, quien luego se trasladaría a La Paz para tener su primera experiencia futbolística con el cuadro rayado.

Una vez en la sede de gobierno, Chávez compartió concentración con Adolfo Flores y Milton Flores, en la vivienda del club, ubicada en El Prado. De esas concentraciones recuerda las jornadas de mate y música con sus compañeros, escuchando chacarera.

En el equipo paceño, Freddy Valda fue el entrenador que lo condujo y el que incentivó lo mejor de él para jugar. «Zurdito vas a ser bueno, no te van a quitar el puesto», recuerda que le dijo el técnico, quien le encontró una posición en la cancha que era desconocida para él.

De buscar miradas como wing izquierdo a trabajar en la defensa

Félix Chávez se consolidó como un gran lateral izquierdo en su carrera como futbolista. Disciplinado en defensa, de pierna fuerte y de mucho sacrificio colectivo. Sin embargo, para llegar a esa posición pasó cierto tiempo, pues antes ni siquiera sabía lo que era ser ‘marcador de punta’, como se le conocía en aquel entonces.

«Al principio era wing izquierdo y luego me dicen: ¿nunca has jugado de marcador de punta?… ¿Que es eso? -les pregunté- y me dijeron que era en la defensa. Ahí me cambiaron de posición», relata Chávez quien confiesa que al principio no le agradó la idea por un motivo: no recibía las miradas del público femenino.

«En esos momentos la fama del jugador era hacer goles para que te miraran las chicas, yo jugaba para eso, para que me vieran las changas. Después cuando me bajaron a la defensa no me vieron mas», recuerda entre risas Chávez, mientras le da un sorbo a su tradicional mate matutino.

Una vez que se adecuó a la labor de defensor, el de Sanandita empezó a trabajar para consolidarse en la posición y ser un fijo en sus equipos. Hubo un partido que significó un punto de inflexión y Chávez lo tiene fresco en su memoria.

«Al comienzo era suplente, hasta que me metió Freddy Valda. Era banquero, suplente. Por casualidad me metieron contra The Strongest a jugar y no volvíl banco nunca más», revela Chávez, citando nuevamente al hombre que le dio confianza.

Zaya Mora (responsable del apodo de ‘El Indio’), Chávez y Jiménez. Recorte de periódico de la familia Chávez.

A partir de allí, tuvo muchísima regularidad en su carrera, perfeccionando el trabajo con ejemplos de marcadores argentinos y paraguayos, acompañando cada partido de dos cualidades características de él: su sacrificio y la pierna fuerte.

«Yo era hachero, nunca iba con ganas de lastimar, pero si pegaba bastante. Antes de los partidos, los técnicos me decían, le vas a pegar así al wing derecho, no lo vas a dejar pasar y yo no me despegaba». Disciplina total.

La Sangre del Indio

Con el pasar de los partidos, el otrora wing le agarró el gusto a su posición y no dejó que nadie le quitara el puesto en el carril izquierdo. Freddy Valda, y los otros técnicos que confiaron en él, sabían que en Chávez encontraban un hombre fuerte en la marca y que no dejaba respirar a sus rivales.

«Los rivales me decían: no me vas a dar y yo le respondía, tranquilo yo le voy a dar a la pelota…pelota y todo los reventaba», confiesa Chávez de forma alegre.

Chávez durante el partido ante Yugoslavia. Siempre fuerte.

Tenía carácter, fuerza, disciplina y actitud. Además, poseía un sobrenombre que terminó de convertirlo en un jugador reconocido en el fútbol boliviano de esa época. Un apodo que tiene al arquero Zaya Mora como el máximo responsable.

Porque Félix Chávez se convirtió en ‘El Indio’ durante un partido de fútbol, específicamente ante The Strongest y con una anécdota particular.

«En un partido contra The Strongest salté a cabecear con el Tanque Díaz, lo golpee en la nuca y me fracturé la nariz. Termine el partido botando sangre, no pedí cambio y el arquero Zaya Mora me dice: Pareces Indio, como vas a jugar así con la nariz rota». Allí Félix pasó a ser ‘El Indio’, un apodo que lo acompañó siempre en su expediente.

Mañas de la Vieja Escuela

Hablar de Félix Chávez es recordar la década del 70 en el fútbol boliviano, una época muy distinta a la actual, desde todo punto de vista.

Lo era en la cancha y también fuera de ellas. Habían secretos, mañas y formas de jugar que se ejecutaban en el rectángulo de juego, para evitar que el rival se sintiera cómodo. Eso fue algo que el ex campeón con Guabirá recuerda que le enseñaron ‘los más viejos’.

«Nos llevábamos alfileres en el pantalón y cuando saltaban a cabecear los rivales, los pinchabamos en las nalgas. Cuando había un corner, todos estaban mes pendientes del que iba a pinchar que cabecear. Nunca me descubrieron«, admite Chávez, nuevamente entre risas.

Enfrentó a muchos rivales y dice que a todos les iba por igual. El exdefensor admite que los más difíciles fueron Raúl ‘Calichín’ Morales y Ramiro Blacutt, «aunque ambos también llevaron», admite ‘El Indio’.

Justamente, cuando menciona a Blacutt, recuerda un cruce con el habilidoso jugador nacional. «Cuando nos medimos y le pegué, me dijo: chango de mierda, te voy a sacar tu puta«. Son las intrahistorias de un fútbol vintage.

Selección Nacional en el Mundialito por La Paz. Año 1972. Félix Chávez aparece arriba, segundo de derecha a izquierda.

Saber pegar también era un arte y eso lo cuenta con exactitud Chávez, trayendo a la mesa de Radio Monumental Bolivia una de las mejores anécdotas, esta vez con la selección boliviana durante el famoso empate a un gol ante Yugoslavia, en el Mundialito por la Paz.

Ese partido, La Verde logró contener a los europeos con mucha gallardía…y también con rudeza. Chávez rememora una de las técnicas antes de entrar a la cancha, con él como ejecutador principal.

«Los Yugoslavos eran grandotes. Yo les llegaba a la cintura. Yo le decía a los compañeros, voy a salir, le pego la patada y lo dejo tambaleando para que vayan disminuidos», comenta Chávez antes de agregar que más de una vez, los rivales le pidieron que no lo hiciera.

«Los gringos me decían: no hacer eso. Mis compañeros me decían que les pegaba arriba, pero saltaban a cabecear y yo solo alcanzaba a pegarles en la nuca». Fútbol de antaño en su máxima expresión.

Fútbol de otra época, sueldo de otra época

Una de las cosas más llamativas era lo que percibían de sueldo los jugadores; Chávez cuenta que durante su etapa en Chaco Petrolero, solo les pagaban por partido ganado, unos 500 bolivianos. Una cifra que hoy por hoy causaría risa entre los profesionales.

‘El Indio’ rememora que el fútbol no era lo principal y por eso, equipos como Chaco complementaban de otra forma. «Nos daban trabajo en la empresa y otros beneficios, pero en cuanto al fútbol solo nos pagaban cada vez que ganábamos».

Chaco Petrolero, equipo en donde jugó Chávez por 10 años. ‘El Indio’ se ubica arriba, segundo de derecha a izquierda.

Por eso, Chávez cuenta que el fútbol no lo hizo millonario, pero cuando se retiró pudo encontrar estabilidad laboral, como seguridad industrial.

«El fútbol no me dejó plata, pero me dejo un trabajo de 25 años gracias a Chaco, que me metió a la empresa», admite el otrora defensor.

El retiro del Indio: familia, recuerdos y mate

Hoy, Félix Chávez está jubilado y disfruta sus años de retiro, tanto del fútbol como de sus oficios profesionales.

Como ya lo decía, después de pegarle a la pelota, y a unos cuantos rivales, ‘El Indio’ trabajó por más de 20 años en YPFB, ejerciendo labores de seguridad industrial. Posterior a eso, se jubiló y se trasladó a Santa Cruz, en donde reside sin que nadie lo reconozca.

«Nadie sabe que vivo en Santa Cruz, se olvidaron de mi», apunta Chávez, aunque esta vez ya no esboza esa sonrisa, sino que la cambia por el rostro de resignación de un hombre al que le gustaría que la gente lo recuerde de vez en cuando.

De ese hombre de melena larga y pierna dura, hoy queda una persona simpática, con una memoria que recuerda cada capítulo de su trayectoria, esa a la que recuerda usualmente con la familia, al ver recortes de periódico de ese entonces.

‘El Indio’ se despide de la entrevista, agradeciendo una y otra vez que un medio lo haya recordado, saboreando su mate y diciendo que ahora que lo contactaron, quizás los medios van a ir a buscarlo a su casa y será inevitable atenderlos.