«Tardé en entender lo que había hecho y lo que estaba pasando»
Después de un año inolvidable, Joshua Reaves analizó su experiencia tras su primera temporada en la NBA

«Tardé en entender lo que había hecho y lo que estaba pasando»

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Abraham Afcha I Twitter: @abrahamafchamiércoles, 16 de septiembre de 2020

El nombre de Joshua Reaves retumbó en toda Bolivia el pasado 10 de agosto, cuando anotó sus primeros puntos en la NBA con los Dallas Mavericks, haciendo notar que en el mejor baloncesto del mundo había un atleta de sangre boliviana.

Muchos pensaron que era su primer partido en la NBA, pero su debut oficial se dio el 2 enero de este año, jugando el último minuto en la victoria de Dallas sobre Brooklyn. Situación distinta a lo que ocurrió en esa noche de agosto, cuando disputó 14 minutos y celebró sus primeras cestas.

Desde ese momento, el basquetbolista adquirió una relevancia notable en el país, pues todos se propusieron seguir las andanzas de este joven escolta de 1.93m de estatura, criado en Virginia, pero de abuela y madre boliviana. Esa conexión catapultó a Joshua Reaves, quien nunca escondió sus raíces nacionales, pero que en esta oportunidad se hicieron conocidas por todos.

«Fue completamente sorpresivo. Estaba en mi cuarto, me fui a bañar y empece a jugar XBox con mi hermano y de repente empezaron todas las notificaciones en mi celular y llame de inmediato a mi mama para preguntarle si sabía lo que estaba pasando, el motivo de todas esas noticias, mensajes, tuits citándome y ella solo me dijo: ‘Bueno, parece que ya se dieron cuenta’. La verdad es que fue fantástico». Así revela Reaves  los primeros momentos que tuvo cuando su nombre empezó a tener una repercusión que el no esperaba en Bolivia, en una entrevista que sostuvo con El Selfie de Radio Monumental Bolivia.

El jugador de 23 años señala que le costó caer en cuenta lo que había logrado y no fue sino hasta el día siguiente que entendió todo lo que estaba ocurriendo.

«No sabia la realidad de todo esto hasta que me di cuenta que era el primer boliviano en la NBA y ese sentimiento es maravilloso, que chicos te escriban, que las personas empiecen a manifestar su apoyo y respaldo, es tremendo. Yo no podía imaginar ese sentimiento que te golpea al momento, pero que de verdad se siente muy bien», admite Reaves desde su casa, con una sonrisa de satisfacción, antes de señalar que fue muy gratificante saber que tenia a todo un país respaldando su labor.

Una visión distinta tras un 2020 inolvidable

Reaves no solo fue el primer boliviano en debutar oficialmente en la NBA, también fue el primero en anotar puntos, el primero en jugar Playoffs y en el registro quedará también el hecho de que fue el primero en apuntarse cestas en esta rondas eliminatorias.

Su nombre quedará para la historia y este año quedará permanentemente en su recuerdo, pues cumplió el objetivo por el que trabajo desde que era un estudiante de OAK Hill y luego en su etapa universitaria en la Universidad de Pensylvania.

«Fue un año muy interesante, crecí como persona y como jugador de basket. Mentalmente y emocionalmente, siento que me convertí en una mejor persona, sobretodo por las personas con las que estuve y la organización con la que jugué», manifestó Joshua.

Su debut como profesional le permitirá encarar de mejor forma el 2021, el cual aún está en periodo de planificación, pues afrontará un año como agente libre y espera los detalles de la competencia para analizar las posibilidades que puede tener en el futuro inmediato.

«Ahora que fui parte de la NBA, veo el basket de una forma distinta. Jugué profesional, tuve esa maravillosa experiencia, ayudó mucho el apoyo de tantas personas que estuvieron respaldándome, especialmente el de mi familia», sentencia Reaves al momento de seguir analizando este año, que si bien ha sido complicado para todos, para él quedará siempre en el recuerdo.

La experiencia de la burbuja

Criticada por muchos, el famoso encapsulamiento al que fueron sometidos los equipos de la NBA en Orlando levantó críticas por distintos jugadores, acostumbrados a ser libres en sus actividades diarias.

No obstante, Joshua Reaves no se queja. Al contrario, lo disfrutó porque para él significaba ser parte, como protagonista, del gran show deportivo que significa el baloncesto de los Estados Unidos.

«Todos estábamos confinados y obligados a hacer lo que uno esta acostumbrado. Entrenar, descansar y jugar. Yo disfruté estar en esa burbuja de la NBA», indicó el escolta de los Dallas Mavericks, equipo que cayó ante Los Angeles Clippers en la primera serie de postemporada.

Quizás la única queja (si es que se puede calificar así) que tiene el basquetbolista de sangre boliviana tiene que ver con la comida, pero eso es porque está acostumbrado a la buena mano en la cocina que tiene su abuela. Eso y el húmedo clima de Orlando.

«Comía lo que me servían, no estaba mal, no era lo que tu querias, pero no era tan malo. Lo único raro era el clima, porque llovía y de repente era muy húmedo, pero mas nada», admite Reaves, quien desliza que si hubiese tenido unos buenos Silpanchos (su comida favorita, sobretodo si lo hace su abuela) en la burbuja, la cosa cambiaba.

A recargar energías y analizar el futuro

Hoy, el basquetbolista de 23 años descansa con su madre y su abuela en su hogar en Virginia, disfrutando la comida boliviana de la cual es fanático, sobretodo del silpancho, del cual señala que no hay ninguno como el de su abuela y admitiendo que esos gustos gastronómicos fue lo que más extraño en la Burbuja de la NBA.

Con el fin de la campaña, Reaves aprovecha de recargar energías antes de empezar nuevamente su preparación. Lo hace jugando videojuegos, como Call Of Duty o NBA 2k20, pero sin descuidar el acondicionamiento físico, el cual complementará con una preparación especial que tendrá en Tennesse en los próximos días.

El 2020 resultó muy gratificante para Joshua Reave, pero ahora debe enfocarse en lo que será el siguiente año. Luego de su debut en la NBA viene la tarea más complicada, que es mantenerse jugando en la elite, aunque ahora tiene algo que previamente le faltaba: la experiencia de ser parte del mejor baloncesto del mundo.